- Sólo si sabes la clave secreta podrás experimentar las noches de lujo y los tragos de autor que ofrece el exclusivo speakeasy comandado por un conejo blanco
CDMX, julio 2025.- Si pasas por el número 71 de Alejandro Dumas verás el restaurante La Polanqueña, aunque si te atreves un poco más, atraviesas las mesas, te metes literalmente hasta la cocina y te das a la aventura de subir las escaleras, estarás frente a la puerta de la madriguera de Ley Zanahoria, el speakeasy más cotizado de la Ciudad de México.
La aventura apenas comienza al tocar el timbre, ya que sólo quienes tengan la contraseña podrán acceder al ambiente disruptivo entre luces tenues, música suave y una carta que más allá de tragos, ofrece arte líquido.
Pero… ¿qué tiene que ver la zanahoria y el conejo con una noche única? Toca transportarnos a Colombia, en 1995, cuando el alcalde Antanas Mockus decidió basar su política en el premio y la estimulación. Entre sus nuevas reglas decidió que para disminuir accidentes de tráfico o trifulcas la solución no era prohibir el consumo de alcohol, sino “saber antes de beber”; es decir, orientar al consumidor sobre las consecuencias del abuso y promulgar que los sitios con tragos operaran hasta la 1 de la mañana.
Seguir la fiesta de manera inteligente es el concepto del bar boutique que lleva por nombre Ley Zanahoria, y que para seguir con el juego de lo sigiloso, se presenta en el formato de speakeasy, de esos espacios donde se “habla bajo” pero no por prohibición, sino para mantener el secreto y hacerlo más exclusivo.
La vida nocturna está en manos de un grupo de mixólogos, quienes resguardan sus propios secretos. Es así que si pides un Bonnie and Clyde, tendrás que conducirte a un espacio privado para que, luego de anotar en un libro tus respuestas sobre alergias y tu tipo de licor favorito, verás ante ti el espectáculo de la alquimia.
Los artistas de Ley Zanahoria tienen nombre y sabor especial. El venezolano Felix Orta lleva el liderazgo creativo de todo lo que sale de la barra. Marita Aguirre da el toque argentino, aporta elegancia y creatividad a cada trago. Lia mantiene el fuego cubano en cada copa y Steph, abogada, otaku y amante de las bebidas, es la tormenta, precisión y estilo.
La carta low-ABV cocktails está pensada para que aquello que te haga disfrutar por la noche no te lleve a sufrir consecuencias por la mañana, así que entre gin, mezcal, whiskey, tequila, licor, cognac, vodka, vino espumoso y más, también hay dos appetizers infalibles: los Roasting Olives, que son aceitunas con queso asador bañadas en miel de chile ancho y flameadas con perfume de albahaca; así como los Crosstinis Basil Proscuitto, que incluyen una exquisita mantequilla de mezcal combinada con prosciutto al pesto.
Brindar nuevas experiencias es parte de la exclusividad de Ley Zanahoria, por lo que la carta de coctelería vive un cambio constante. Tal vez en tu próxima visita puedas deleitarte con un Bootlegger, una mezcla única de mezcal, mantequilla, licor de elote, albahaca y equilibrado con crema de coco. O pide un Conspiracy, con mezcal Don Ramón, cordial de piña y albahaca, limón, Ancho Reyes Verde y Chartreuse Verde.
El sello de la casa que cautiva los sentidos es el Ramón Rabbit, con la magia del Tequila Don Ramón, limón, jarabe de lichi, Giffard de saúco, y un toque único de agua de azahar.
Si todavía no tienes la clave para encontrarte frente al conejo blanco y entrar a Ley Zanahoria, es momento de activarte. Éste es uno de los 50 bares nombrados en la lista de los mejores de los Shaker Awards, que celebran la innovación y a los mejores sitios y bartenders de la parte norte de nuestro continente.
La cita es de miércoles a sábado, de 6 de la tarde, a 2 de la mañana, en ese lugar escondido dentro de la Polanqueña. ¿Te atreves a conocerlo?
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