Hay días en que lo único que se antoja es consentirse, quedarse en casa en pijama, en el sillón más cómodo o metido en la cama, con una manta calientita, viendo series o películas todo el día, y qué mejor complemento que un vino acompañado de un plato de quesos… ¡El día perfecto!
Como sabemos, hay muchos tipos de quesos y de vinos, por lo que es complicado saber cuál es el mejor maridaje. Sin embargo, podemos guiarnos tanto en el tipo de queso, los sabores, niveles de leche o nata, entre otras, así como las uvas de los vinos, si son secos, dulces, blancos o tintos y con ello decidir la mejor combinación.
El queso Gouda es uno de los preferidos para degustar con vino, el vino perfecto es un Merlot como el que nos ofrece Santa Margherita de color rojo rubí intenso y brillante, su aroma es amplio y persistente, con notas de cerezas maduras y ciruelas sobre un fondo de vainilla. En boca es seco, equilibrado, aterciopelado y con cuerpo, con taninos que están bien integrados.
Un queso fuerte y añejo como el Parmesano, combina de maravilla con un Chardonnay como el de Kendall Jackson de sabores tropicales a piña, mango y papaya muy bien integrados. Con aromas de vainilla y miel que dan una profundidad y equilibrio perfectos. En boca se percibe un toque de roble tostado y ligeras notas de mantequilla provocando un final largo y persistente.
Si se prefiere un festín, dónde se puedan disfrutar distintos tipos de quesos, hay que cuidar que sean similares para que el maridaje no cambie demasiado entre uno y otro. Una opción sería: quesos Azules, Roquefort, Cabra, Stilton y Gortgonzola. Los cuales hacen buen maridaje con vinos tintos robustos, con carácter como Acordeón Malbec, color picota oscuro, con tonos púrpura y matices azulados, en nariz aromas frutales como zarzamora, grosella negra, ciruela, casis, además de notas de cereza y fresa. En boca, unos taninos suaves, maduros y elegantes marcan la entrada, con un cuerpo medio, volumen explosivo y buena estructura equilibrada.

Gualtallary
Otra opción son quesos frescos como Mozarella, Ricota y/o Cotagge, con una textura húmeda y cremosa, maridados con un Acordeón Torrontes, un vino fresco, vivaz y deliciosa, suavizado por la sensación aterciopelada de la miel, con un ligero amargor al final que lo convierte en un vino equilibrado. A la vista mostrando un color dorado pálido con tonos verdosos y aromas entre medios e intensos de azahar, piel de naranja y ruibarbo.
Por último, algunos consejos para disfrutar lo mejor posible ambas partes son los siguientes: los vinos blancos deben servirse aproximadamente a 8°C y los vinos tintos a temperatura ambiente. Si se desea maridar con algún otro vino, tomar en cuenta mantener el equilibrio entre los sabores y texturas de ambos, con el fin de lograr la mejor combinación.
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