Vinos y quesos para maridar

Pablo Berruecos
4 Min Read

 

Hay días en que lo único que se antoja es consentirse, quedarse en casa en pijama, en el sillón más cómodo o metido en la cama, con una manta calientita, viendo series o películas todo el día, y qué mejor complemento que un vino acompañado de un plato de quesos… ¡El día perfecto!

Como sabemos, hay muchos tipos de quesos y de vinos, por lo que es complicado saber cuál es el mejor maridaje. Sin embargo, podemos guiarnos tanto en el tipo de queso, los sabores, niveles de leche o nata, entre otras, así como las uvas de los vinos, si son secos, dulces, blancos o tintos y con ello decidir la mejor combinación.

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El queso Gouda es uno de los preferidos para degustar con vino, el vino perfecto es un Merlot como el que nos ofrece Santa Margherita de color rojo rubí intenso y brillante, su aroma es amplio y persistente, con notas de cerezas maduras y ciruelas sobre un fondo de vainilla. En boca es seco, equilibrado, aterciopelado y con cuerpo, con taninos que están bien integrados.

Un queso fuerte y añejo como el Parmesano, combina de maravilla con un Chardonnay como el de Kendall Jackson de sabores tropicales a piña, mango y papaya muy bien integrados. Con aromas de vainilla y miel que dan una profundidad y equilibrio perfectos. En boca se percibe un toque de roble tostado y ligeras notas de mantequilla provocando un final largo y persistente.

Si se prefiere un festín, dónde se puedan disfrutar distintos tipos de quesos, hay que cuidar que sean similares para que el maridaje no cambie demasiado entre uno y otro.  Una opción sería: quesos Azules, Roquefort, Cabra, Stilton y Gortgonzola. Los cuales hacen buen maridaje con vinos tintos robustos, con carácter como Acordeón Malbec, color picota oscuro, con tonos púrpura y matices azulados, en nariz aromas frutales como zarzamora, grosella negra, ciruela, casis, además de notas de cereza y fresa. En boca, unos taninos suaves, maduros y elegantes marcan la entrada, con un cuerpo medio, volumen explosivo y buena estructura equilibrada.

Bodega Freixenet
Gualtallary

Otra opción son quesos frescos como Mozarella, Ricota y/o Cotagge, con una textura húmeda y cremosa, maridados con un Acordeón Torrontes, un vino fresco, vivaz y deliciosa, suavizado por la sensación aterciopelada de la miel, con un ligero amargor al final que lo convierte en un vino equilibrado. A la vista mostrando un color dorado pálido con tonos verdosos y aromas entre medios e intensos de azahar, piel de naranja y ruibarbo.

Por último, algunos consejos para disfrutar lo mejor posible ambas partes son los siguientes: los vinos blancos deben servirse aproximadamente a 8°C y los vinos tintos a temperatura ambiente. Si se desea maridar con algún otro vino, tomar en cuenta  mantener el equilibrio entre los sabores y texturas de ambos, con el fin de lograr la mejor combinación. 


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Productor de TV - Especialista en Nuevas Tecnologías - Editor y Dir. Comercial de los blogs de ONE Digital - Monchi Time es para compartir Antojos de la Vida, con Estilo.